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Policarpa Salavarrieta

policarpa - Policarpa Salavarrieta

La gran heroína olvidada de Colombia Policarpa Salavarrieta representa la otra imagen femenina, casi opuesta a la tradicional: la mujer luchadora, activa, valiente. Habría nacido en San Miguel de Guaduas el 26 de enero de 1795-Santafé Cundimarca, Virreinato de la Nueva Granada, actual Colombia y murió el 14 de noviembre de 1817, también conocida como La Pola.

Los Salavarrieta eran una familia bastante acomodada, integrados por Joaquín Salavarrieta y Mariana Ríos e hijos, padres de la Pola quienes se dedicaban a la agricultura y el comercio. Se trasladaron a una casona en Bogotá. Fueron víctimas de una epidemia de viruela y producto de ella Policarpa perdió a sus dos padres, dos hermanos; y el resto tuvo que repartirse en casas de familiares.

Con nueve años la Pola regresa nuevamente a Guaduas después de muchos sucesos familiares, allí entro a la escuela del Convento de la Soledad. En su vida con sus grandes habilidades y talentos aprendió a leer, escribir, estudio la doctrina, la historia española, aprendió a tocar la guitarra, cantar, costura, entre otras.

Hacia 1809, conoció a los hermanos Leandro y Alejo Sabaraín, hijos de Joaquín Sabaraín, residente en Mariquita, donde ejercía el cargo de factor de las Reales Minas. Desde un comienzo, entre Alejo y Policarpa surgió el amor y rápidamente pensaron en contraer nupcias en 1810, para lo cual Policarpa comenzó a ahorrar algunos sueldos de lo que ganaba con sus costuras. Pero los acontecimientos revolucionarios como el grito de independencia del 20 julio de 1810 les obligaron a aplazar el matrimonio. Este suceso tan importante la ayudo a transformarse en un elemento indispensable para el movimiento patriota y trabajó en conjunto con su hermano Bibiano y su prometido Alejo Sabaraín.

El domingo 22 de julio se conoció en Guaduas la noticia del grito de independencia por lo que los hermanos de la Pola decidieron incorporarse al ejército en formación y participaron en el conflicto civil armado entre Honda y Ambalema.

En 1812 Policarpa se traslada a Santafé, donde la contratan como niñera y dama de aguja. Por sus hermanos que eran republicanos centralistas partidarios de Antonio Nariño y por las cartas recibidas de Alejo se unió a la causa del centralismo.

Gracias a su habilidad para la costura, Policarpa logra socializar con las personas más adineradas de la capital, lo que le ayudo para aclarar sus ideales y conocer gran parte de la ciudad.

Por medio de la gaceta Republicana, Policarpa se enteró que Alejo y su hermano eran reconocidos por su valor y heroísmo, lo que la motivo a seguir colaborando y a participar en planes de defensa de la capital.

En 1813 Alejo llego a Santafé de Bogotá como subteniente del ejército republicano y se encontró con Policarpa, quien además se enteró que aquel estaba enfermo, la Pola conoció a los hermanos Almeida, quienes le ayudaron a gestionar un mejor bienestar para su novio, además comenzó a trabajar con la destilación clandestina de aguardiente.

Finalizando 1813, Policarpa regreso a Guaduas junto con la familia Zaldúa a vivir con su hermana y, según parece, dedicada a la enseñanza. En 1815, Guaduas fue tomada por los españoles. Mantuvo entonces La Pola una peligrosa posición de rechazo y continuó colaborando, en lo que podía, con la causa patriota. En mayo de 1816, el general español Pablo Morillo llegó a Santafé y comenzó la cruel ejecución de los criollos que habían participado en la primera República.

En 1816, el coronel patriota José Ignacio Rodríguez alias “la mosca” le propuso a la Pola un trabajo para la patria, el cual era actuar como espía y enlace de los grupos patriotas en Santafé. y se entregó luego a la lucha independentista como espía; colaboró con el ejército patriota de los Llanos transmitiendo mensajes, comprando material de guerra y convocando a otros jóvenes a unirse a la causa.

La Pola recibió un salvoconducto y pasaporte falso además de instrucciones claras de lo que debía hacer en la capital, se alojó en la casa de Andrea Ricaurte de Lozano, a quien le serviría como empleada del servicio, allí debía conocer cada paso de las tropas españolas para enterarse de quienes deseaban huir a los llanos para unirse a la guerrilla de Ignacio Mariño.

En 1817 la Pola regreso a Santafé en donde obtuvo otro salvoconducto para visitar a su novio Alejo Sabaraín y al cual le comunicaba órdenes y toda clase de mensajes enviados por los comandos revolucionarios.

Cuando los realistas capturaron a los independentistas hermanos Almeyda, encontraron en su posesión documentos que involucraban a la Pola y sus labores de espionaje. Se cree también que la delataron a ella y a Sabaraín.

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